25 junio, 2024

Ha dejado este mundo a sus 89 años, llevándose con él una parte fundamental del teatro argentino. Su partida, confirmada por Argentores, entidad que presidió y de la cual era presidente honorario, marca el final de una era en la dramaturgia de nuestro país. Por Nito Marsiglio.

Cossa fue un faro de la cultura argentina, creador de obras icónicas como “La Nona”, “Yepeto” y “El viejo criado”, y un defensor incansable de los derechos de los autores.

Nacido el 30 de noviembre de 1934 en Buenos Aires, el destino de Cossa pareció estar marcado desde el inicio por el teatro, pues vino al mundo el mismo día en que se celebra el Día del Teatro Nacional. Sin embargo, su camino hacia la dramaturgia no fue directo. Tras la muerte de su padre, encontró en el periodismo una forma de expresión que ejerció por más de cuarenta años en medios prestigiosos como Clarín, La Opinión y El Cronista Comercial.

La llegada de la dictadura militar en 1976 fue un punto de inflexión en su vida. Cossa, comprendiendo la necesidad de resistir a través del arte, se volcó completamente a la dramaturgia. Fue en ese año que escribió “La Nona”, una obra que no sólo consolidó su carrera, sino que también se convirtió en un pilar del teatro argentino. Este éxito le permitió dedicarse exclusivamente a escribir, regalándonos una vasta producción que incluye títulos como “No hay que llorar”, “Gris de ausencia” y “Yepeto”.

El teatro de Cossa, siempre comprometido con la realidad social y política de Argentina, no solo se destacó por su calidad literaria, sino también por su valentía y su crítica incisiva. Fue uno de los impulsores del movimiento Teatro Abierto, una resistencia cultural contra la censura y la represión de la dictadura. Su compromiso con los derechos humanos lo llevó a integrar la Comisión por la Memoria junto a figuras como el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Como guionista de cine, Cossa también dejó una marca indeleble. Adaptó la novela de Osvaldo Soriano “No habrá más penas ni olvido” y sus propias obras “La Nona” y “Yepeto” al séptimo arte, colaborando con grandes directores como Héctor Olivera y Fernando Ayala.

La vida de Cossa estuvo llena de reconocimientos merecidos: Premio Konex de Platino, Premio Nacional de Teatro de Argentina, Premio del Público y de la Crítica de España, y Ciudadano Ilustre de Buenos Aires, entre otros. Estos galardones son un testimonio de su talento y de su inquebrantable compromiso con la cultura y los derechos humanos.

Hoy, mientras Argentina despide a uno de sus grandes, el legado de Tito Cossa perdura. Sus obras continúan siendo un espejo de nuestra sociedad, una invitación a reflexionar y, sobre todo, un recordatorio de que el arte es una herramienta poderosa para la resistencia y la transformación. 

Roberto “Tito” Cossa vivió y escribió con la intensidad de un verdadero apasionado, dejando una huella imborrable en el teatro y en la memoria cultural de nuestro país.

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