22 abril, 2024

En la penumbra de un hospital marplatense, el telón de la vida descendió para Camila Perissé, una de las luminarias que iluminaron los años 80 en el firmamento del espectáculo argentino. Por Nito Marsiglio.

A sus 70 años, la actriz y vedette dejó este mundo a causa de una afección respiratoria, poniendo fin a una saga de problemas de salud que la persiguieron en sus últimos días.

Camila Perissé, en su esencia, era Camila Porro, pero prefirió adoptar el apellido materno para su andadura en las tablas, la pantalla grande y la televisión. Desde su infancia en Mar del Plata hasta su migración a Buenos Aires, la gran ciudad que acogió su espíritu inquieto, su vida fue una constante búsqueda de expresión artística y un desafío a los convencionalismos.

Bajo la tutela de la maestra vienesa Hedy Crilla y el legendario Agustín Alezzo, Perissé se adentró en el mundo teatral con la obra “Despertar de Primavera” en 1977, marcando así el inicio de una trayectoria llena de matices y pasiones. Su debut en el teatro fue solo el preludio de una carrera que abarcaría múltiples facetas: desde comedias hasta dramas, desde revistas hasta protagonismos destacados en obras de renombre.

Pero fue en la década de los 80 cuando el nombre de Camila Perissé brilló con más intensidad. Su belleza desafiante la convirtió en un símbolo del destape cultural, llevándola a protagonizar obras controvertidas como “La señorita de Tacna,” donde un desnudo desafiante cautivó la atención del público y la crítica por igual.

En la televisión, Perissé deslumbró con su carisma y versatilidad, destacándose en programas como “Tato por ciento” y “Viva la risa,” donde su presencia magnética llenaba la pantalla. Su colaboración con el legendario Tato Bores la catapultó a la fama, consolidándose como una de las figuras más solicitadas de la televisión argentina.

Después de años de éxitos y tropiezos, Perissé decidió alejarse del bullicio de la fama y buscar la paz interior. Junto a su esposo, Julio Fernández, emprendió un viaje de autodescubrimiento que la llevó lejos de su tierra natal, explorando nuevos horizontes y encontrando refugio en lugares apacibles como Lobos y Pergamino.

Sus últimos años estuvieron marcados por la lucha contra distintos problemas de salud, desde una fibromialgia diagnosticada en 2018 hasta complicaciones respiratorias agravadas por la pandemia de Covid-19. A pesar de las adversidades, Perissé nunca perdió su espíritu indomable ni su deseo de encontrar la paz.

Hoy, mientras el país llora la pérdida de una de sus estrellas más brillantes, recordamos a Camila Perissé como mucho más que un símbolo de los años 80. Fue una mujer valiente que desafió los límites impuestos por la sociedad y luchó por encontrar su propio camino en un mundo lleno de luces y sombras. Que su legado perdure como un recordatorio de la fuerza del espíritu humano y la importancia de seguir buscando la luz incluso en los momentos más oscuros. Descansa en paz, querida Camila Perissé, tu luz seguirá brillando en el firmamento del arte argentino.

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